
Club BolívarEL TÉCNICO ATIGRADO NÉSTOR CRAVIOTTO PLANTEÓ UNA DEFENSA EN BLOQUE
30/10/2014 | Pagina Siete
En un clásico intenso, cerrado y en el que cada equipo respetó el estilo de juego, el lance se definió (4-2) a favor del Bolívar, que supo aprovechar y forzar a The Strongest a cometer errores.
El lance jugado en el estadio Hernando Siles fue de mucho estudio en sus minutos iniciales. Los dos equipos fueron cautos cuando tuvieron que lanzarse al ataque. El Tigre apostó por un 4-2-3-1, mientras que su rival le puso al frente un 3-4-3, que por momentos se transformaba en un 5-2-3.
Cada uno de los técnicos tomó sus previsiones para tratar de neutralizar el juego del adversario. Xabier Akargorta, por el lado de los celestes, trató de bloquear la salida del cuadro de Achumani colocando a Carlos Tenorio, Juan Carlos Arce y Juan Miguel Callejón cerca del área grande del arquero Daniel Vaca. El objetivo del Vasco era impedir que el conjunto de Achumani salga tocando el balón desde su sector defensivo.
Néstor Craviotto, entrenador de los aurinegros, planteó una defensa en bloque, marcando desde tres cuartos de cancha, cerrando todos los espacios a su rival.
Los dos entrenadores buscaron impedir que el otro equipo llegue por los laterales. Es por eso que José Luis Sánchez Capdevila, por el lado de Bolívar, se encargó de marcar los avances de Abel Méndez y viceversa. Por el otro costado la pareja que alternó idas y vueltas fue Daniel Chávez-Erwin Saavedra.
Según transcurrieron los minutos el Tigre logró hacer circular el esférico y así superar a su rival, llegando con peligro al arco defendido por Rómel Quiñónez, pero su pecado nuevamente fue no saber definir.
Ante ese panorama Bolívar esperó a su rival para salir con rápidos contragolpes, que al final de la primera parte le dieron mejores resultados. Con un choque tan cerrado la única forma en que podía llegar el gol era por error de uno de los equipos. Y así fue. The Strongest no tomó las precauciones de tener un jugador menos, debido a que Marcos Paz estaba siendo atendido fuera de la cancha, se descuidó en el mediocampo, perdió el balón, quedó mal parado en defensa y el cuadro de Tembladerani se puso en ventaja con un gol de Carlos Tenorio.
En el fútbol goles son amores y Bolívar hacía cumplir esa regla en el final de la primera fracción. Con un gol de ventaja, Bolívar esperó a su rival en su campo, para liquidar el partido de contragolpe, la fórmula que más le gusta a Azkargorta.
El empate llegó fruto de otro error. La defensa de los celestes hizo mal el achique y dejó habilitado a Rodrigo Ramallo, que no perdonó.
Tras el empate el partido se volvió a abrir porque Bolívar se fue al ataque y encontró rápidamente el segundo tanto -nuevamente Tenorio- razón por la que retrocedió nuevamente sus líneas para jugar con un 5-4-1 y buscar el contragolpe.
Con esa arma letal llegó el tercero (Juan Carlos Arce) y luego el cuarto (Francisco Rodríguez) ante un Tigre jugado en ataque y con dos marcadores centrales (Marcos Paz y Fernando Martelli) lentos e imprecisos en la marca. Con amor propio el decano llegó al descuento (Pablo Escobar) pero el clásico ya estaba definido. Bolívar fue demoledor en el ataque, ante un Tigre que no pudo con el meta Quiñónez, la figura del partido, y terminó pagando caro su falta de definición.
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