
Club Bolívar
30/11/2013 | El Diario
El fútbol tiene una gran ventaja sobre los demás deportes. Su complejidad en su desarrollo, permite que el aficionado pueda centrarse en partes concretas y vivir el juego sin atender al conjunto entero. Tras la goleada de Bolívar, es fácil sondear cuál es el sentir del hincha celeste. Todos asumen que el camino hacia el bi-campeonato está allanado. La victoria de la Academia, ante un conjunto de Guabirá volvió a la Liga y con la plantilla infinitamente inferior, ha levantado una densa cortina de humo, donde se ha escondido la funcionalidad del equipo.
Bolívar tuvo una exitosa campaña en el campeonato. Pero, sus victorias se asentaron en esfuerzos individuales. El equipo depende fundamentalmente sobre dos jugadores: portero y delantero. Las actuaciones de Rómel Quiñonez y William Ferreira, son los escaparates de un entrenador español que evita moldear a su onceno con un estilo de juego definido. Cuando uno no aparece, la Academia sufre, porque sus características no encuentra un trabajo coordinado, colectivo y -ante equipos replegados en campo propio- obtener una victoria se torna en un difícil objetivo.
Por ello, la Academia no puede depender de las esporádicas apariciones de Ferreira. En los momentos más importante, el uruguayo se pelea con la red. Como delantero, puede jugar tres partidos sin anotar un solo gol y errar un penal. Como también, puede aparecer lúcido en uno solo y anotar tres golazos. Un equipo que quiere revalidar el título no debe someterse a esta ambigüedad, porque se entiende que el fútbol es juego de conjunto donde cada uno de sus componentes contribuyen con un determinado rol, y no, sólo uno.
En el aspecto defensivo, hasta el momento, sólo es uno quien saca la cara por esta zona: Quiñónez. El joven portero, como figura con una importancia relativa, según la apreciación de nuestra prensa especializada, fue pilar fundamental en las victorias del equipo. Como es de costumbre, para los medios locales, resaltar y premiar a un goleador es más fácil que analizar la importancia de un portero como Romel. Pero, dejaré como tarea a los supuestos analistas del por qué el golero se proyecta como figura.
A estos dos jugadores, se adhieren, las actuaciones irregulares de Arce y Callejón. Pero, la percepción fuerte es que Bolívar no funciona como un equipo y que la mayoría de los triunfos ha sido una sumatoria de ráfagas individuales. Tenemos muchas sensaciones y al final alguna será errónea por fuerza. Por ejemplo: que no habíamos apuntado que un delantero puede aparecer en el momento más inoportuno y callarnos la boca. Lo que sí es cierto, es que si los de Tembladerani quieren salir campeones, deben construir un juego colectivo, aunque en un campeonato, lejos de ser competitivo, quizás no haga falta.
“Las opiniones.. expresadas en esta noticia son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de bolivar.com.bo”
19857 veces leida
14660 veces leida
11520 veces leida
11282 veces leida
8631 veces leida
8433 veces leida
8404 veces leida
7700 veces leida
7548 veces leida