
Club BolívarWilliam inspirado
28/11/2013 | EL DIARIO
Capítulo primero, “Despierta el Goleador”. Guabirá se bajó del bus que los trajo a La Paz adormilados y olvidados de la estrategia que tanto les había encomendado su entrenador. Por ello, cuando el colegiado había sonado el pito para dar inicio al cotejo, Ferreira se encargó de despertar al rival con un remate de primera que abrió el marcador. Uno de los goles más rápidos del campeonato. El centro atacante, que lleva el dorsal ocho, recordó tiempos felices. Dejó al olvido más 270 minutos sin marcar y se quitó de la espalda esa pesada cruz del penal errado en Sucre.
Todo parecía indicar que el tempranero gol rompería cualquier esquema planificado por el visitante. Aunque Guabirá se vio en desventaja, pudo reponerse y adaptar su juego a un planteamiento ya presentado por otros: un 4-4-2, con dos líneas bien replegadas en campo propio, que a momentos se transformaba en un 5-4-1. Los contragolpes y pelotazos a las espaldas, eran las apuestas de los azucareros, pero la desconcentración destruyó la estrategia, porque la defensa no dio la talla. En 30 minutos de juego, Bolívar no era mejor. Repetía vicios al no poder hilvanar jugadas colectivas. La posesión del esférico era insegura y la visita comenzaba adelantar líneas. Se volvía a vislumbrar un Bolívar que naufragó en otros encuentros. Hasta que en el minuto 36, Ferreira apareció para despejar la dudas. Aumentó su cuenta personal y el marcador anotando, esta vez, con pierna izquierda. El capitán que tanto, había sido reprochado por su sequía goleadora, se redimía con dos goles, tras las licencias defensivas que otorgaba el onceno visitante que daba la sensación que vino a La Paz sólo por cumplir, para evitar el W.O. que los expulsa de la Liga.Sin embargo, aún no terminaba el final de una noche de reconciliación con la red. Ferreria, tres minutos después, anotó su tercero en su cuenta personal. Otro error de la defensa. William pivoteo el balón a espaldas de los zagueros rojos, tras un centro de su compañero Eduardo Moya. La mandó al fondo de la red sin ninguna imposición y anotó su tercero de la noche.
Capitulo segundo, “Espasmos de un Muerto”. El gol de Didi Torrico no esperanzó ni al más optimista del estadio. La Academia había minado cualquier aspiración de Guabirá, mejor dicho, el segundo terminó de matar toda aspiración, pero los azucareros se negaban a morir. Bolívar jugaba con su presa y el tiempo para servirse de ella llegó con los goles de Callejón, Yecerotte y el penal de Sánchez. La goleada sólo sirvió para estirar las diferencias de goles que de llegar al final empatados con San José u otro no sirve para nada. Además le dió una alegría a la hinchada bolivarista. El partido terminó y salieron como punteros solitarios del campeonato, porque el santo empataba en el minuto noventa. La alegría de ser punteros se vino abajo cuando se enteraron que “malditango” de Carlos Saucedo marcaba el gol en el último instante para dejar todo igual.
Los próximos encuentros nos mostrarán al menos, es la sensación que nos invaden, a un jugador con más confianza en sí mismo. Si anoche, hasta se dió el lujo de imitar a Cristiano Ronaldo, con el saludo militar con que el portugués se ganó la “chapa” hace rato de “Comandante”, le faltó el corazoncito de Bale. La única duda que preocupa a la hinchada es la formación del próximo partido del domingo frente a Aurora, en el Siles ¿Cuántas modificaciones realizará el “indeciso” Portugal?.
“Las opiniones.. expresadas en esta noticia son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de bolivar.com.bo”
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