
Club BolívarGana, es puntero; pero…
09/05/2013 | EL DIARIO
Los técnicos condicionan a sus planteles, Bolívar salta al campo de juego dominado por la ansiedad y los nervios, buscando sin argumentos futbolísticos abrir el marcador; mientras su rival, San José, muestra un juego inteligente, con una última línea ordenada, un medio campo cauto y una delantera sorpresiva.
Los dirigidos por el entrenador Portugal, nunca encontraron un sentido lúdico al momento de crear jugadas en zona de gestación, llegando con poca claridad al campo contrario, utilizando los trazos largos, los cuales generalmente traen consigo pelotas divididas, donde no siempre ganó Bolívar, por la poca envergadura física de sus hombres.
Los pupilos de Ferrufino, nunca perdieron la disposición adoptada: seguros a la hora de marcar, presionaban y, cuando era necesario acudían al apremio corporal, es decir, achicando espacios, a veces cediendo la iniciativa para provocar el contragolpe que pocas veces logro culminar; sin embargo sus extremos, los elegidos para la salidas como Didi Torricos y Abdón dispusieron de opciones que no fueron tantas pero que generaron peligro.
Anularon al volante creativo, Marcelo Gomes, quien dispuso de una marca especial por zonas, privilegiando el anticipo de los defensores celestes. Entonces. los orureños se quedaron sin el generador, y por ello, se les hizo más costoso el arribo a la portería de Marcos Argüello.
Bolívar perdía el control, provocado por el buen planteamiento de los visitantes que bloqueaban con sus volantes de contención la zona de gestación, robando pelotas en medio campo y provocando un repliegue desordenado de los defensores celectes, por ello el cotejo se tornó monótono en determinados momentos.
Sin embargo, la única opción real de peligro para los celestes, fue ocasionado tras un fallo arbitral, cuando el colegiado no sanciona una falta en salida, que en consecuencia, deja mal parados a la última línea de los santos, y terminó provocando un mano a mano entre Justiniano y Barahona. Este último evitó la apertura del marcador con una gran tapada.
La concentración que existía en el medio impidió un mejor, por ello la única alternativa para provocar daño en las porterías pasaría a ser la pelota parada o el remate de media distancia.
Así nace la jugada del primer gol que llega tras una maniobra a balón parado a favor del equipo celeste, que no tuvo trascendencia y terminó siendo crucial, porque inmediatamente el santo salió a la contra comandado por Ignacio García quien culminó una buena maniobra habilitando a Carlos Saucedo, y así se gestó el desequilibrio dejando mal parada a la defensa celeste culminando con un remate cruzado que dejó sin chances al portero celeste. Premio para un cuadro santo que fue dueño de gran parte del primer tiempo.
Los visitantes quedaron embriagados por el tanto conseguido, dejando a un lado la concentración que fue bien aprovechada por los paceños que, después de mandar un centro pasado desde el lateral derecho, terminó encontrando la cabeza del delantero Arce, que sólo tuvo que mandarla al fondo del arco orureño.
En la segunda etapa los posicionamientos dieron a entender que, el segundo lapso sería calcado; sin embargo, la obligación de ser local hizo que Bolívar, a sus hombres los adelantará diez metros, con la única intención de ganar el juego. Para ello utilizó como arma principal el remate de media y larga distancia, con la intención de provocar un desvio o un rebote, para aumentar el marcador. Conociendo además, que el tiempo se convertía en un enemigo más
San José, a diferencia, sin entender el por qué, excepto que la orden haya salido desde el banco, se dejó estar, perdió dinámica entre línea, dejando que el rival lo arrinconará en su campo, pero sin causarle daño alguno, debido a la buena disposición que mantuvo casi todo el partido.
Ante la disciplina táctica y la escasa creatividad en los volantes celestes, ante la impotencia de los locales, estos comenzar al igual que el público a impacientarse porque el gol de la victoria no llegaba, y el sueño del título comenzaba a evaporarse.
Uno de los pocos contragolpes que genera el cuadro santo se produce tras un tiro de esquina, el cual casi termina siendo un gol olímpico, pero los reflejos del portero Argüello evitaron tal conquista, que hubiese sido un castigo para los de Tembladerani.
La hinchada celeste, angustiada por el pasar del tiempo, y con la oreja pegada a la radio, se enteraba que Oriente, su perseguidor en la tabla de posiciones, ganaba en el Tahuichi, hasta que, apareció Willian Ferreira el eterno goleador, aunque distanciado de las redes los últimos partidos, anoche estaba en el sitio correcto para marcar el gol que alarga el ansiado deseo de volver a ser campeón de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.
De allí en más, el local se replegó como guardando fuerzas para el juego del domingo frente a la ‘U' en Sucre. No juega bien, pero gana. A los fanáticos con eso les alcanza, para los entendidos el estupor es observar como se puede ganar sin mostrar nada.
“Las opiniones.. expresadas en esta noticia son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de bolivar.com.bo”
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