El tiburón no le mete miedo a nadie, Bolívar gana de visitante al Junior

Repercusiones de prensa colombiana

09/03/2012 | ERBOL COMUNICACIONES

Para el equipo barranquillero por estos días, convertir un gol es un acto heroico, que en la pasada noche no pudo consumarse. Un tanto de William Ferreira, a los 34 del complemento, fue la sentencia que dejó entre telarañas las ilusiones de los hinchas, quienes ven como una utopía el paso a los octavos de final de la Copa Santander Libertadores.

A los 10 minutos del periodo inicial Luis Carlos Ruiz tuvo la primera opción ofensiva para Junior tras un pase de cabeza que le dio Luis Páez desde el borde del área. Al llegar a los últimos metros con perfil derecho, el samario tiró fuerte hacia la parte baja del primer palo, pero el golero Marcos Argüello supo asegurar la bola entre sus manos.

La contienda siguió su curso y durante la mayor parte del primer acto Bolívar neutralizó al cuadro local. Los bolivianos, teniendo a Juan Arce, Rudy Cardozo y William Ferreira como sus hombres más activos de la mitad hacia adelante, tocaban el balón en zona juniorista y controlaban las salidas de Vladimir Hernández y Héctor Quiñónez sobre la banda izquierda.

Fue Ferreira, quien durante la parte inicial estuvo a un paso de sacudir la red de Junior en un par de ocasiones. El primer intento lo hizo a los 17 minutos, cuando ganó la espalda de los zagueros y ante la mirada de estos cruzó un remate de pierna derecha, que terminó pasando cerca de Sebastián Viera y del poste diestro de la cabaña sur.

Los rojiblancos comenzaron a salir de su letargo a los 35 de juego, cuando el lateral Iván Vélez corrió en diagonal hacia el centro y remató de media distancia. La bola pasó a centímetros del marco y fue la primera acción que levantó al público.

Inmediata fue la respuesta de los visitantes

Nuevamente Ferreira quedó frente a Viera dentro del área. Esta vez el guardameta charrúa salió desafiante frente al atacante y con su mano izquierda le sacó la pelota de los guayos. En la siguiente jugada Luis Carlos Ruiz estuvo a un suspiro del heroísmo, pues se atrevió a buscar el gol cuando parecía condenado a tirar un centro, la pelota terminó estremeciendo el vertical derecho de la cabaña norte.

Faltaban tres minutos para que los equipos se fueran a los camerinos y Luis Páez conectó un centro que mandó Vladimir Hernández desde la banda occidental. La bola parecía llevar ruta de gol, pero nuevamente Argüello evitó la diana juniorista cumpliendo sus fantasías de portero volador.

Segundo acto

Con un Bolívar que no perdió el libreto que trazaba sus intenciones en el campo, pero que retrocedió para distribuir mejor sus energías, comenzó a jugarse el complemento. Los tiburones tuvieron momentos de efervescencia, pero esta no fue suficiente para que llegaran los goles y aliviaran sus angustias ofensivas. Vladimir Hernández y Luis Carlos Ruiz volvieron a desbordar por las bandas y vieron como el balón terminó en cualquier parte menos dentro del marco boliviano.

La opción más clara de Junior se dio a los 15 del complemento. Vladimir cambió de ritmo por el costado izquierdo y al cruzar la pelota dejó a Ruiz de cara al gol, el puntero juniorista bajó el esférico y lo puso a menos de un metro de la línea de meta, allí apareció Luis Páez con el marco a su disposición y un portero que estaba más derrotado que convencido de evitar su caída, fue entonces cuando el delantero paisa conectó el esférico y lo mandó por encima del horizontal.

Aquel hecho pareció condenar a Junior. Desde dicho instante los locales se perdieron en la bruma del despilfarro y de la tribuna recibieron más insultos que frases de aliento.

El cierre de la debacle llegó a los 34 del segundo tiempo. Un tiro de esquina levantado desde oriental fue cabeceado por el uruguayo William Ferreira y terminó en gol de Bolívar. El anotador corrió para festejar entre las sonrisas de sus compañeros y la amargura de los junioristas, quienes por enésima vez en lo que va de 2012 fueron pasivos para marcar.

El gol, definido por el escritor uruguayo Eduardo Galeano como el orgasmo del fútbol, es un arte complicado para Junior en su presente. Dicha falencia puede disimularse en una tarde o noche de inspiración, pero no será suficiente para hacer que el delirio perdure. Anoche quedó demostrado. (Tomado de elheraldo.com).

Barranquilla, Colombia, 9 marzo 2012 - J.C.

 

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